Sivananda – Historia del yoga

 en De todo un poco

Sivananda (1887-1963)

Swami Sivananda Saraswati es uno de los maestros espirituales más importantes del yoga del norte. Nació en Pattamadai y estudió ayurveda (medicina hindú) en Tanjore. Practicó dicha medicina durante diez años en Malasia, donde había muchos indios trabajando en condiciones muy difíciles. Su trabajo siempre se centró en  ayudar a los demás. Decía: “Cada trabajo que servía para sanar o aliviar el dolor de los que sufrían me llenaba de gran gozo”

A partir de un momento abandonó la medicina pensando que solo curaba el cuerpo y que él quería llegar al espíritu de las personas. Volvió a la India para dedicarse a la búsqueda espiritual. Viajó por todo el país aprendiendo de los gurús más importantes de la época, como Sri Aurobindo y Ramana Maharshi. Fundó la Sociedad de la Divina Vida en 1936 a orillas del Ganges. En su ashram, en Rishikesh, Swami Sivananda enseñó una forma de yoga que integraba todos los sistemas conocidos, llamado Yoga de Síntesis. Empezó a recibir discípulos, entre ellos Krishnamurti (1918-2007), Swami Satyananda (1923-2009), fundador de la Escuela de Bihar (en el estado indio de Bihar) y Swami Vishnudevananda (1927-1993), que expandió los centros Sivananda por Occidente.

Swami Sivananda fué un gran divulgador del yoga y de la doctrina Vedanta. Fué un escritor prolífico, dejando unos 300 libros sobre yoga, vedanta, moral, salud, etc. Su lema era: “Sirve, ama, da, medita, purifícate y realízate”. Decía Swami Sivananda: “Mediante la práctica del yoga puedes vencer todas las dificultades y extirpar todas las debilidades. Mediante la práctica del yoga el sufrimiento puede transformarse en bienaventuranza, la muerte en inmortalidad, el dolor en alegría, el fracaso en éxito y la enfermedad en salud perfecta. Así pues, practica yoga con diligencia y cuidado” (Carta al yogi Harri Dickman, 1 de marzo de 1950 en “Sivananda Upanishad”)

Dice la organización Sivananda: “Swami Sivananda, este gran sabio del siglo veinte, sigue vivo. Sigue vivo a través de sus libros, sus discípulos, y en la atmósfera de los centros y ashrams. Swami Sivananda era un príncipe entre los hombres, una joya entre los santos. El servicio y el amor fueron las armas que utilizó para conquistar el corazón de los hombres. Swami Sivananda no fundó ninguna religión, ni desarrolló nuevas leyes sobre la ética y la moralidad. Sin embargo, él ayudó al hinduísta a ser un mejor hinduísta, al cristiano un mejor cristiano, al musulmán un mejor musulmán. Había un poder duradero en Swami Sivananda (en sus pensamientos, en sus palabras y en sus actos). Tenía el poder divino de la verdad, la pureza, el amor y el servicio”

(Recogido de varias fuentes)

Recommended Posts

Dejar un comentario

uno × dos =

Escribe y pulsa 'Enter' para buscar