KARMA YOGA, violencia y meditación

 en ACTÚA, BLOG DE YOGAS

Tengo entendido que en Canadá ya hay cuerpos de policia que colectivamente y en apoyo a su formación y preparación profesional aprenden meditación. Traigo este ejemplo a  colación para hablar de la necesidad de la meditación (o mindfullness o atención plena) en situaciones dramáticas como las que se pueden vivir en momentos de enfrentamientos grupales (futbol), conflictos con fuerzas de seguridad, tensiones grupales (prisiones) o individuales (violencia de género) donde los conflictos se disparan.

¿Qué puede aportar la meditación a situaciones de extrema gravedad como la del pasado 29 de marzo en Chicago donde un policía dispara y mata a Adam Toledo, un menor de 13 años desarmado? La meditación favorece cambios de discernimiento de forma que se enfoca la realidad más certeramente. Hay muchos estudios sobre los beneficios de esta herramienta milenaria relacionada sobre todo con prácticas personales de mejora interior (paz, equilibrio, lucidez, crecimiento personal…), falta conectar esos beneficios con los beneficios que se pueden derivar de su utilización ante situaciones conflictivas.

En situaciones complejas y delicadas donde se nublan con facilidad los mecanismos mentales de las personas implicadas, si estas personas portan armas, el agravamiento de la situación puede ser desastroso y letal, como es el caso de Adam Toledo y de tantos. La meditación facilita que la persona pueda ser durante más tiempo más consciente de todas las variables de una situación. Con este aprendizaje la mente está habitualmente más calmada, observa mejor, elige más adecuadamente y por tanto termina actuando con mayor sentido. ¿Cómo es eso?

En la meditación los procesos mentales se ralentizan, la persona sale poco a poco de la situación de estrés tan habitual en nuestra sociedad y de esta forma puede ser con más claridad consciente de lo que ocurre en su interior y también en el exterior. Y esto lo hace como “a cámara lenta”, porque los procesos mentales se han ralentizado y así puede comprender mejor la realidad y, por tanto tomar mejores decisiones.

Pongamos por ejemplo que vamos en el asiento del copiloto en un coche (si fuéramos de conductores lo único conveniente sería mirar la carretera). Si este coche fuera a ciento veinte por hora podríamos ver el paisaje en torno de forma fugaz; en cambio, si fuéramos a cuarenta por hora, el detalle de lo que viéramos sería mucho mucho mayor. Igualmente, en la meditación podemos aprender a observar los fenómenos con mayor detenimiento, y dicha observación nos lleva a comprender mejor qué es lo que ocurre antes tomar decisiones que pueden tener consecuencias importantes. La meditación nos libera de la esclavitud de la costumbre, de los pensamientos y de las emociones repetitivas. Nos hace nuevos para observar y actuar libremente en cada momento, porque la realidad siempre es nueva, siempre cambia, y no está escrito ni es obligado mirar las cosas siempre de la misma forma ni  decidir de la misma manera.

En situaciones de conflicto esta comprensión puede ser crucial. Por tanto, no pensemos en la meditación como una práctica de iluminados fuera del mundo, sino como algo que podría beneficiar grandemente a cualquiera de nosotros en cualquiera de nuestras situaciones personales y sociales. Y más, sobre todo, a personas o colectivos que viven a menudo teniendo que tomar decisiones rápidas que pueden tener y tienen graves consecuencias.

Recommended Posts

Dejar un comentario

trece − 7 =

Escribe y pulsa 'Enter' para buscar